SUDAFRICA | Los ritos de iniciación de « pasaje »: una tradición más que cuestionada

Jovenes candidatos al rito de iniciación - Foto The Telegraph

Jóvenes candidatos al rito de iniciación – Foto The Telegraph

 Quieren ser hombres. Quizá por eso mismo, no lo sean nunca. Quieren ser fieles a sus tradiciones ancestrales. Pero en Sudáfrica, ese deseo inocente puede llevar a una fatal consecuencia. Sin embargo, los ritos de iniciación tienen que perpetuarse, cueste lo que cueste. Los jóvenes de las tribus Zulú y Xhosa son los que pagan el precio más alto de una tal tradición. Por lo general, pasan un mes en la selva, donde aprenden a ser hombres. Pero la “iniciación de pasaje” puede convertirse en tragedia. Algunos de los adolescentes mueren durante la operación, otros se quedan mutilados por de vida; por lo que, nunca llegarán a ser “hombres” si es que tienen la fortaleza de no suicidarse.

La paradoja de dichos ritos y sus consecuencias irremediables provocan, por lo tanto, intensos debates en la sociedad sudafricana. Desde años, organismos internacionales de defensa de derechos humanos tales como Médicos del Mundo y varias asociaciones nacionales luchan por una legislación que regule estos ritos tradicionales.

Hay que recordar que cada año, decenas de adolescentes mueren durante su iniciación. Las causas son diversas y van desde la deshidratación hasta los casos de circuncisiones fallidas – que son las más frecuentes. Siendo, de alguna manera u otra, una actividad muy lucrativa (se puede cobrar hasta 110€ por una circuncisión) no es de extrañar ver a individuos codiciosos y sin escrúpulo improvisarse en expertos en circuncisión con el único fin de lucrarse durante los ritos.

De hecho, los ritos de iniciación cobraron la vida, el pasado fin de semana, a cuatro adolescentes en la provincia del Cabo Oriental. De lo que va de temporada, ya son 14 el número total de jóvenes muertos durante estos ritos que permiten a los adolescentes (de entre 14 y 20 años) de pasar a la edad adulta.

Según ha revelado Sizwe Kupelo, portavoz del Ministerio de Salud en la provincia del Cabo Oriental a la Agencia Francesa de Prensa (AFP), “nueve pacientes están esperando un trasplante de pene” en el país después de haber sido víctima de una circuncisión fallida.

Dado el creciente número de muerte registrado cada año, el gobierno ha tratado de cerrar centros ilegales, pero sin éxito. Desde el mes pasado, 141 adolescentes fueron hospitalizados, sobre todo para una infección del pene. A menudo, estos jóvenes son trasladados al hospital cuando ya es demasiado tarde, lo que provoca su fallecimiento.

En junio, la policía sudafricana rescató a 11 adolescentes de la “circuncisión forzada” después de que sus padres informasen de que habían sido raptados en la calle para participar en la iniciación.

Sin duda alguna, es más que conveniente que la sociedad africana, en su conjunto, consiga librarse del peso de ciertos tipos de costumbre y culturas que suponen un problema real, tanto de salud pública como de derechos humanos y, por extensión, un freno para el desarrollo del continente.

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